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13 de agosto de 2009

días

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Las calles se superponen yendo al salvataje de las personas que se apilan. Se comportan huidizas a la hora de salir del laberinto. Todas nos llevan a la misma esquina, esa que está ausente y persistimos en abrazarla. Siento el sol en mi rostro y sonrío. Pienso que este cierto calorcito es más democrático que el frío punzante sobre los que no tienen nada más que la dignidad. Busco denodadamente el nudo de mi esencia que es igual al de otros. Parece que estamos más solos que nunca y más tristes. Percibo que las personas hablan solas caminando a través de sus existencias buscando las respuestas a la nada, no recordando que el óbito es el que nos va a quitar todos los interrogantes cuando llegue. Y el sol acaricia mis ojos que se encandilan (mejor no ver) y voy hacia esa esquina en que confluyen todos los sentimientos, todas las iras, todas las tolerancias, todas las crueldades. Estamos de saldo, nuestra alma se encarga de rematarnos del todo. Ya no se necesitan balas para finiquitarnos porque estamos vencidos, tristes, desahuciados aunque palpitemos ese azar que nos libre del matadero. Las calles por las que dejamos nuestras huellas se convierten en boas constrictoras y confluimos a la tortura de no ser identificados. Nadie sabe nada de nadie y no importa. Es mejor. Menos trabajoso. El sol proyecta mi cuerpo en la acera y me gusta que no me abandone en mi anatomía de media luna, de vida escondida. Cuento mis pasos por simple entretenimiento, o por ceguera temporal. Persisto con alegría los avatares de no saber cuál es nuestro sentido. He probado poner el dedo en la llaga, pero prefiero acariciar el aire. Y miro sin ver lo que se me presume conocido. Las calles siguen superponiéndose, pero creo que salí del laberinto. El sol brilla aletargado sobre mi cabeza…

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12 comentarios:

Olivia Güel dijo...

¡Pero qué bonito! Me has emocionado.

Un beso, Cleopatra!

Emil Diermissen dijo...

mas triste... suena a botella que se rompe espontáneamente

Nora dijo...

Saber que somos uno, unicos, tan individuales, tan solos, tan prestos a morir de unicidad sin haber podido trasladar a otros nunca nuestro interior he ahi el sentimiento trágico de la vida

Un beso si es que el sol te deja sentirlo

Sebastián Puig dijo...

Pero tú miras... Miras y piensas... Y escribes. Y alguien te lee. Un beso.

eduprecidente (con c ) dijo...

Hasta cierto punto el agua, es mas democrática que el fuego,¿ será porque es mas abundante?,las plazas, los parque, lo publico, si el verano parece ser mas igualitario, pero no es suficiente, podemos huir del frió, pero no de una razón para seguir huyendo.

cleopatra dijo...

Olivia, frenética Olivia, muchas gracias por tus palabras.

Un enorme beso!

cleopatra dijo...

Emil:

¿Algo más triste aún? Una botella arojada al mar que sólo se atreve a la orilla.

cleopatra dijo...

Nora:

No se puede trasladar nuestro interior a nadie...a lo sumo, contar algo de él.

(Y estoy pensando que sos la única persona que cree que los besos no pueden sentirse por el sol.
Gracias, el intento no fue fallido)

Para vos un abrazo.

cleopatra dijo...

Sebastián:

Gracias, abrazo y beso.

cleopatra dijo...

Eduprecidente:

¿Yo hablé del agua?
¿Yo hablé de huir?

Un beso

Raul G dijo...

Muchas veces no leo nada interesante en la red... esta vez si. Una buena foto psíquica de ese vernos sin tanto oírnos.

Por varias cosas deduzco que tu lectura Sartre se trata de "El yo y la nada"... Lo ultimo que leí acerca de él fue "Fantasía en rojo" libro cuya portada enmarca a Sartre encendiéndose un cigarrillo con el fuego que le hace cercano el Che Guevara.

Ahora mismo recuerdo un -quever- con tu entrada; algo que le leí a Georg Simmel:

"En general, lo que vemos de un hombre lo interpretamos por lo que oímos de él; lo contrario es poco frecuente. Por eso, el que ve sin oír vive más confuso, desconcertado e intranquilo, que el que oye sin ver. En comparación con la ciudad pequeña, el tránsito de la gran ciudad se basa mucho más en el ver que en el oír."

cleopatra dijo...

Raúl:

Hace tiempo que leo a Sartre y a Camus...me debato entre esos dos hombres y ahora el libro de Sartre que estoy leyendo es el tercero y último de "Los caminos de la libertad"

No se, pero tengo la notable impresión que elijo la existencia desde cualquier narración porque no podemos Ser, sin ella.

Excelente lo de George Simmel: Se prefiere ver antes que oir. Me quedo con tu reflexión hecha comentario que es magnífica.

Gracias por tu halago y me llena de satisfacción porque proviene de vos que, desde tu blog, me dejás percibir cosas que han sido impensables más de una vez.

Un gran abrazo y un enorme placer tu visita.