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10 de septiembre de 2009

adiós

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¿Cuál es el límite de la verdad que arrojo en tu cara? ¿Debo ser piadosa, lastimarte de la misma manera pero con poco? ¿Acaso una verdad doliente no debe ser lo suficientemente grande para que valga tu tristeza? ¿Puedo darte muerte, alejarme, dejarte, sin demostrarte que me duele a mí también? Las caricias con las que te hago yacer, son peores que mi crueldad escondida. Los sollozos son más dolientes que el angustioso alarido de perdernos, menos ardientes que la volcánica e impetuosa nueva página con la que hemos de amanecer, poca cosa urdiendo el fin de los finales. Para que nada de eso suceda, nuestra voz debe cortar de cuajo el hilo que nos sostiene para morirnos definitivamente en el otro, sin caridad, sin pena, sin atajos.
. "Un pueblo escucha desolado el canto de un pájaro herido. Es el único pájaro del pueblo y es el único gato del pueblo que lo ha devorado a medias. Y el pájaro cesa de cantar el gato cesa de ronronear y de relamerse el hocico. Y el pueblo le hace al pájaro maravillosos funerales. Y el gato que está invitado marcha detrás del pequeño ataúd de paja donde el pájaro muerto está estirado llevado por una niñita que no deja de llorar. Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena, le dice el gato, me lo hubiera comido del todo y después te hubiera contado que lo había visto volarse volarse hasta el fin del mundo allá donde es tan lejos que nunca se vuelve. Tu hubieras tenido menos pena Simplemente tristeza y aflicción Nunca hay que hacer las cosas a medias" J.P.

14 comentarios:

Pulgoso dijo...

Nunca hay que hacer las cosas a medias, salvo lo que no hay que seguir haciendo.

Claro, esas tal vez no habría que haberlas empezado.

Saludos

Humanoide dijo...

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Olivia Güel dijo...

¡Uf! Cuanto dolor, cuanta agonía. Se necesita anestesia, o un punto final.

¡Un beso!

Raul G dijo...

Qué predicamento constituye la introducción, y debo decir que percibo un punto Nietzscheniano:

Hasta para ser malvados debemos de actuar de manera que se nos considere buenos malvados.

Así de fuerte debe ser arrojada esa verdad doliente a la cara... para que valga una tristeza. La voluntad es la retirada y no "sin demostrar" se debe ser totalmente sinceros cuando somos nosotros mismos los que practicamos la sinceridad que hiere. El remate con Prévert es buenisimo.

Saludos, Cleopatra!

Andri dijo...

"¿Cuál es el límite de la verdad que arrojo en tu cara? ¿Debo ser piadosa, lastimarte de la misma manera pero con poco? ¿Acaso una verdad doliente no debe ser lo suficientemente grande para que valga tu tristeza? ¿Puedo darte muerte, alejarme, dejarte, sin demostrarte que me duele a mí también?"

Eres inteligente, buena persona, y..., aparentemente sumisa. digo, entregada. qué vaya bien en esa relación tan tumultuosa. Besoos.

cleopatra dijo...

Pulgoso: Cómo me gustaría a mí que la mitad de los habitantes de donde sea, de cualquier lugar, sepan que las cosas a medias, generalmente nos lleva a transitar una enorme agonía.

Si todo tiene un principio, cualquiera, el que sea, nunca hay que obviar o declinar los finales.

Gracias por tu comentario.

Me gusta mucho tu blog.

Un beso!

cleopatra dijo...

Gracias Humanoide por tu post cartelera.

Lamento haberlo visto tarde.

Un beso!

cleopatra dijo...

Olivia: Por eso, para evitarnos una agonía sin sustento, el punto final no debería demorarse...

Un enorme abrazo, estoy bastante perdida, pero prometo pasar en estos días por tu blog.

cleopatra dijo...

Raúl G: Sí, descubriste las influencias de Nietszche en mí, sin que yo me haya percatado de ello al escribir el introito.

Pero es que no podemos hundirnos en la mediocridad afectiva -puntualmente hablando, ya que creo que la mediocridad en todos los sentidos habría que desterrarla de nuetros actos mientras podamos- aletargando lo que dejó de ser, siendo condescendientes.

La crueldad es una excelente compañera propia y ajena que nos hace más nobles, aunque algunos puedan horrorizarse.

¿Qué mayor acto de solidaridad existe que no sea perpetrado desde la ausencia de la lástima?: Si te voy a matar, te voy a hacer digno ante tu muerte.

Un abrazo y un enorme placer que te detengas y me descubras y por tus elogios hacia Prévert.

cleopatra dijo...

Andri: Gracias por tus adjetivaciones que son más ciertas que las que puedo ver ( o no) yo de mi misma.

Pero Andri, más allá de que en muchos supuestos así actué, arrancando de cuajo mis propios sentimientos, este post, es ficcional.

Si fuera auténticamente real, no podría haberlo escrito porque las heridas lasceran y no hay perspectiva posible.

Un besooooo enormeeee!

pastor4 dijo...

"Las caricias con las que te hago yacer, son peores que mi crueldad escondida..." ...pero no me lo digas.
de hecho, si tanto te sufro, creo que s mentira...

salud y enfrmedad,
buena vibra de blog

cleopatra dijo...

pastor4: Hay un momento en que hay que decirlo, no para los demás, sino como propia confesión...no somos excelsos, yo sólo trato de no quedar nunca a mitad de camino.

Y no por sufrir es mentira. Todo es mentira. Todo. Lo único que hacemos es inventarnos mundos.

Locura y arrojo para vos.

pastor4 dijo...

lamento confirmaros que
no
todo
es
mentira

puesto que existen
dos inequívocas verdades...
las cuales
nunca
me animaría
a decir...

p. 4.

cleopatra dijo...

pastor4: ¿Dos únicas verdades?

No se a cuáles te referís, pero yo si me animo a decirte que sólo hay una verdad -inevitable por cierto- y es el óbito tan mentado.

¡La muerte sí es comunista!

Un saludo afectuoso.