15 de febrero de 2009

ese

*
No existe la imaginación de Don Rigoberto que me salve de la realidad. No existe la cercanía. Se terminó la magia. Feneció la espera. Todo lo que aconteció es pasado. Adiós cuadernos. Se los llevó el río y su susurrar nostalgioso. A la vera de sus aguas, no es cierto que las penas se las lleva entre su ir y venir, como dijo Sacristán en un film de Aristarain. Nada quedó, ni el recuerdo. El recuerdo es tan poco que es mejor no evocarlo, porque abochorna. El olvido se lleva todos los premios. Muchas palabras que ocuparon silencios invadiendo espacios. No se puede ocupar un lugar que no existe. Y estoy enojada conmigo por haber sido torpe y haber compartido mi intimidad con un personaje, con un extraño, con un boceto que nunca será completado por nadie.
*Estas son las palabras dedicadas a una noche perdida. Gime desde las aguas un río acusándome de no haber sido consecuente evocando mi eterno cansancio y aburrimiento del otro.*
Ahora y para siempre, ese hombre no tiene quien le escriba.
*

Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.
Ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada...
Y tiene nombre de mujer
como la soledad como el consuelo,
los fugitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.
Esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
miente como mienten todos los boleros.
Y tiene nombre de mujer
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.
Esta es la canción de las noches perdidas
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.
Y tiene nombre de mujer
como la libertad, como la nieve,
los fugitivos del deber
cogen su maldición y se la beben.
*
J.S. - P.V.
*

*

4 comentarios:

jimarino dijo...

Qué hermoso Cleopatra. Lo he leído tres o cuatro veces y cada vez me gusta más.¿Es todo tuyo?. Parece que estás aprovechando Paris, y has descubierto a Noir Desir, la banda más importante del rock francés. En los principios de Los perros de la lluvia escribí un texto sobre su historia. No sólo era una de las bandas que más me gustaban, sino que significaban todo un tiempo de mi vida que surgía con ellos como banda sonora, desde mediados de los ochenta no dejaron de acompañarme hasta que Bertrant Cantat se perdió. Cada vez que los oigo me estremezco. Espero que los disfrutes de principio a fin.

Un besazo.

Κλεοπάτρα dijo...

Jimarino: No sabés que importante que es para mí que te haya gustado. Sí es todo mío, es la recreación del desengaño que duele profundamente.

Es verdad que estoy aprovechando París hasta que parta hacia España a principios de Abril.

Me resulta llamativo cuánto tenemos en común, hasta ese autismo del que hablaste hace un tiempo.
(A veces creo que lo único que existe es ser uno fuera del mundo)

Y sí, esa banda de rock me maravilla y sigo escuchándola hasta que me desgarra, hasta que me estremece como a vos.

Y me pone un tanto triste.

Un beso enorme...nos debemos varias charlas, no?

jimarino dijo...

Todas las que quieras y podamos...
hoy vuelvo a leer el poema y el texto inicial y encuentro más que ayer. No sé en qué consistió el desengaño pero sonríe, te dio un puñado de palabras tan evocadoras y exactas que me he perdido en ellas, que surjen inmensas y entre ellas un sinfín de imágenes, de momentos de esa decepción, casi como si fueran mías, como si esta fuera una de mis innumerables decepciones acumuladas. No pasa nada, es lo bueno de vivir, que deja un puñado de palabras, y uno tropieza una y otra vez con la misma piedra, pero siempre aprendes algo más, estoy seguro de ya lo ha hecho, de que estas lineas te han dado una extraña sabiduría. Me gustaría seguir escribiéndote, añadir algo más a estas torpes palabras, peor el timepo ma asfixia, c´est la vie, ya voy corriendo en esta madrugada mediterranea, todavía de noche, corriendo para tratar de encontrar algo que me conmueve en un mundo de relojes. A la vieja Europa le hace falta un poco de vida sauvage. Supongo que esta mañana me meteré en el coche dentro de unos minutos, escucharé Noir desir a todo volumen (Des visages, de figures, el disco que más me gusta de ellos) y gritaré un rato para no oírme. Pensaré en una argentina perdida en Paris... de alguna forma te acompaño.
Un beso muy fuerte

Κλεοπάτρα dijo...

Hace escaso rato que me levanté de mi letargo en donde dicen que reponemos las necesarias energías y leo tus palabras tan imperecederas, tan arribadas a un puerto cálido, que me amarra hasta los huesos.

A Europa quizás le falte algo de ilusión perdida, pero porque la contagiamos, porque dejamos de soñar alguna vida mejor diseñada, mejor distribuída desde los adentros.

Atravieso las decepciones con cautela, me ensimismo con tanta confiabilidad que extraño todo acto de arrojo que casi siempre me acompañaba. Aprendí a esperar a que quieran acompañar mi trayecto de un París que late, que duele, que encadena.

Y sigo valiéndome de las hazañas de sobrevivir, de sonrojarme, de sonreír.

Tus palabras obran como un acabado bálsamo que me respira al oído, que canta promesas olvidadas, que tararea lo posible que no fue.

Cantá, gritá, encerrate en un coche que sólo sepa de esperas y desgarros tuyos, de Noir Desir y de toda una humanidad que sabe que ha perdido un asombro: el primigenio.

Y yo acá, lejos de mis lugares pero acercándome a nuevos escollos, a novas experiencias, a vírgenes sentimientos que lo son por haber estado dormidos. No se en que acabará mi estadía, la de mis adentros, pero sí me siento acompañada por un español que dejó perder algunas que otras alegrías en el trajinar de tristezas.

Acá huele a latidos, sobre todo si estás del otro lado de la imaginaria mesa que une nuestras miradas.

Un enorme beso para vos, mi querido hombre que juega a vencido.