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8 de octubre de 2010

blondy


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Llovía y ella estaba sentada al borde del cordón, agazapada,  sosteniendo sus piernas con sus brazos y su mentón en el cuenco que quedaba entre sus rodillas. Se hacía llamar Blondy porque le gustaba, porque era suave, porque su otro yo deseaba poder ser menos apocalíptica, dejar de ser por un rato, la hija de la lágrima. Cuando repetía por lo bajo su nombre, se aletargaba, se cocía a fuego lento todo aliento de esperanza, aunque sea cortita. Blondy, Blondy, Blondy. De esa manera sonreía. Blondy, Blondy, Blondy. De esa forma creía en el amor perenne. Llevaba, esa noche un buzo con capucha que la cubría de la fría y persistente garúa, pero no podía destronar de sus pestañas, las gotas acumuladas como si fueran estalactitas. Tenía que pestañear, pero no quería. Estaba esperando que él se asomara por la ventana iluminada de su cocina y los párpados podrían jugarle una mala pasada si los cerraba seguido. Lo divisó tras el vidrio, yendo y viniendo y pensó que una pipa le quedaría muy bien entre sus labios porque así podría seguir su rumbo tras el humo antes que se disipase, cuando desapareciera de la escena. Blondy estaba al cruzar la calle. Nunca él podría verla porque estaba camuflada con la noche. Muchas veces supo de sí misma, que podría llegar a ser como un perro que sólo desea caricias y ternura, sólo eso, sin gritos ni atropellos, otras veces soñaba con poder ser gata que no necesita de tanta atención inmediata, pero ella era las dos cosas a la vez. El cielo tronó y recordó a sus muertos y que era imperioso ir a llorar la extrañeza junto a las tumbas. Era amiga de la muerte porque desde allá había gente muy querida que quizás la estaba esperando, pero entendía que se llega sin anticipación a todos los lados. Por eso estaba allí. Quería verlo a él a la distancia, sus movimientos, sus giros, sus manos volar sobre el vidrio del ventanal, escuchar sus romances con la música e inventar su introspección. Blondy desde sus ojos inmensamente negros, lo observó mirar el cielo, ese que no se veía, pero que era inevitable tratar de demarcarlo en su territorio. Tronó a modo de queja por segunda vez, iluminando por breves segundos lo que contenía la calle. Él la vio. Ella no se movió. Él acercó su rostro al vidrio con sus manos a ambos costados de la cara. Se retiró del vidrio y ganó la calle. Blondy se sumergió entre sus propios brazos montados en cruz sobre sus rodillas flexionadas, mientras oía pasos que iban a su encuentro. Él se agachó y tomándola de un hombro, le preguntó – Ey, ¿que hacés acá bajo la lluvia?, -Nada, dijo Blondy, me senté a descansar, es que vengo desde lejos, ¿sabés?, - Entonces, vení conmigo, entrá a la casa, estoy por comer algo, -No, gracias, dijo Blondy, mientras se ponía de pie. –Me tengo que ir, agregó. Él se paró frente a ella y musitó –Si ahora estás acá, qué mejor. Ella dio un paso hacia la izquierda y siguió su camino, contestándole sin darse vuelta –Tal vez en algún mañana ¿No te parece?, -No, dijo él. La vida es hoy. Y ella, saludándolo con la mano en alto, le dijo a modo de una despedida, -No, la vida no es hoy, es todos los días y vos quizás estés en el mañana. Se dio vuelta para mirarlo, le sonrió y se marchó. Él no agregó nada. Antes de entrar a su casa, miró el cielo otra vez, vio aparecer una estrella, se echó a reír y le tiró un beso.
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28 comentarios:

Eduardo Alvarado dijo...

Cecilia, hoy se comportó como una de las dos cosas... ¿crees que quizás mañana pueda comportarse como la otra?

Un gran beso.

diosesargentino JULIANO dijo...

la lluvia y Blondy eran una sola.

cleopatra dijo...

Eduardo querido...Hoy Blondy se comportó así porque está en pareja.

(Son cuestiones de destiempos... por un lado y de lealtad, por el otro)

Te beso infinitamente y te abrazo muy muy muy fuerte.

Muchos abrazos a tu familia.

TQM

cleopatra dijo...

Juliano...y sí...Blondy es un tango.

Te beso y gracias por pasar.

¿Te diste cuenta que nos posteamos mutuamente en el mismo instante?

Qué cosa...¿no?

Beso más beso

Mel Blanc dijo...

Una historia intrigante, cargada de frustraciones -de ambas parte, se observa-. Supongo que el tipo no debe entender muy bien por qué la mina es capaz de empaparse bajo la lluvia sólo para verlo, y luego huir de él sin mediar una explicación razonable (luego, en tu segundo comentario, se supo que Blondy estaba en pareja, y que era leal a esa pareja, lo cual habla maravillosamente bien de ella). Si la historia fuera real, uno desearía que existiera la posibilidad de un mañana, no? Creo que ella demostró que tiene mucho para dar, y a él no se lo vio mal, eh? Besos!

Yoni Bigud dijo...

La vida -supongo- está hecha de esas pequeñas postergaciones.

Muy bueno.

Un saludo.

Rob K dijo...

La vida es todos los días, pero no es igual todos los días, ni la vida ni nosotros.

Mientras leía la escena imaginaba a Blondy: me dieron ganas de abrazarla (tan potentes son tus creaciones).

Airdish number dijo...

La despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca

cleopatra dijo...

Mel...Blondy desea que la historia sea real y cree que él también alberga alguna esperanza.

Los dos se esperan...

Te beso

cleopatra dijo...

Ay Yoni, ¡Si Blondy sabrá de postergaciones y de frustraciones, la pobre!

Pero es así la vida, mal que lo deseemos.

Te beso y gracias por pasar

cleopatra dijo...

Rob querido...eso Blondy lo tiene claro, todo se modifica en la vida y lo que hoy puede ser trascendente, mañana puede no serlo.

Pero no importa, sabe cuando debe jugarse y con quién.

¿Querés abrazar a Blondy? Hacelo...ella lo necesita siempre.

Un enorme abrazo para vos.

cleopatra dijo...

Airdish...¿habrá algún amanecer?

Saludos

Juanma dijo...

Cosita bonita: qué lindo relato. Me fascina como escribís. ¿Para cuándo un libro? Es que hay tanta mala escritora girando por ahí que un libro tuyo pondría las cosas en su lugar.
Publiqué la tercera y última parte de "Bernardo y la fiera del riachuelo". Cuando quieras, leelo.
Mega beso en la frente.

Ménage à Trois dijo...

no conocia tu blog, me quedo leyendo un rato.
me gusta esto que acabo de conocer.
Abrazo

eduprecidente (con c ) dijo...

Cleopatra. Blondy es la que puede esperar, es la que mejor sabe de nuestra vida, nos asecha en cada momento, esta en nuestro pensamientos, agazapada en nuestro corazón, en cada amputación , por más que uno la quiera una tarde, siempre será mañana, por mas que uno pueda hablar con ella, pedirle que suba, que este con nosotros, ( porque siempre lo esta) ella elige el momento, es enigmática , para quien no lo sienta, es la mejor aliada que tiene la vida, para mi Blondy representa la muerte o mejor dicho es la muerte (¿ por que será que la muerte siempre es mujer? ¿ Será porque la vida también lo es? La vida y la muerte no se contrarrestan son aliadas, se quieren, como todo amor es inexplicable) Es tenebroso hablar de Blondy, a ella no le gusta mucho, que hablemos de ella, así porque si ¿le gustara ese nombre que le pusiste? La hace ver más sexy, todos hablan del primer beso, pero muy pocos son lo que pueden hablar de ese ultimo que nos da Blondy .

Saludos

Mundo Aquilante dijo...

mmm, qué momento... Pero a veces podemos ser así de sabios como blondy, a veces podemos dejar pasar un pichón.

Saludos desde Mundo Aquilante!
grande grande

Oscuro dijo...

muy bueno! como blondy, creo que soy perro y gato a la vez

cleopatra dijo...

Gracias Juanma...Tengo algo en vista para publicar, pero aún no me decidí.

Y sí, voy a pasar por tu lugar para leerte, sin falta:)

Te beso amigo

cleopatra dijo...

Ménage...también pasé por tu lugar y te sigo y te postearé, porque me parece increíble.

Un beso y gracias.

cleopatra dijo...

Edu...Es muy buena tu interpretación!!!...aunque no es la que intenté escribir...

La historia de Blondy es así, literal...así, cierta.

Un beso enorme

cleopatra dijo...

Mundito...A veces podemos ser así de sabias como Blondy.

O tontas...que se yo.

Un enorme beso.

Ménage à Trois dijo...

gracias gracias.
abrazo grande

cleopatra dijo...

Oscuro...nos pasa lo mismo!!!!

Beso y pasaré por tu blog (ya leí la entrada ayer)

cleopatra dijo...

Ménage...¡de nada!

Abrazo para vos

Gregorio Kolbe dijo...

A veces la lluvia es así, y sin saberlo nos llueve sobre mojado.
Eres fantástica, Cleopatra.

Un enorme beso.

caly dijo...

La vida no es igual todos los días, ni ella, ni nosotros.
Gran historia Cleopatra, atrapante, mágica.
Un gran abrazo!!

cleopatra dijo...

Greg...la lluvia es así, pero sabemos cuando llueve sobre mojado.

(Lo que sucede es que no queremos verlo)

Gracias por lo de fantástica :)

Te beso

cleopatra dijo...

Caly...síii, mutamos y eso, dentro de todo lo demás, es lo maravilloso.

Un beso para vos y gracias, siempre :)