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2 de octubre de 2010

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Fotografía: Matthew Scherfenberg 

Música: Andrés Calamaro
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La inicial de su nombre era "V" de victoria,  pero se llamaba Verónica, como su abuela. Se debatía entre sonrisas y excesos y algún que otro amor olvidable. Nunca entendió porqué la gente pudría todo en tan poco tiempo. Esa tarde estaba apoyada sobre el murallón. Del otro lado se divisaba poquito una ciudad uruguaya -Debe ser por el día, se dijo para sí. El coloso de piedra que la separaba y la contenía del río, tenía señales de tiempos pasados, que ella arrojó al agua porque le molestaban al acodarse. Pensó que esas conchillas serenamente apostadas sobre la piedra -y que ella deshaució- representaban el remanente, la esencia, la crudeza, la pequeña porción de su verdad, sobre los hombres. Lo oculto. Lo siniestro de toda fachada amigable. La traición detrás de los velos. Había entendido que la mayoría siempre quería ganar, desde la lotería hasta un amor. Daba lo mismo. Desde el oráculo mágico hasta la caricia de algún hijo. Todo en la misma bolsa y al mismo precio. Pero ella sabía que no era así porque los designios no empardan nunca, al contrario: Hay que saber perder para entender en qué se puede ganar. Si la existencia se trata de victoria (vaya...su nombre oculto otra vez) o de trascendencia, nadie debería señalar las derrotas o sus opuestas con algún hálito de exitismo. Nadie pero nadie puede colocar algún puntaje a la travesía de cada uno en esta vida. Pero era así y volvió a resurgir en su interior el pensamiento recurrente de que, por pensar así, siempre la habían deseado, para doblegarla o para adquirir su sabiduría. Siempre lo había sabido. Pero le provocaba mucha ternura que los galanteos se hayan repetido y se repitieran una y otra vez de la misma manera en todas sus presas, con una inocencia hasta rudimentaria. Ella también había buscado luchas cuerpo a cuerpo, sólo que no había pasado gato por liebre y nunca hablaba de amor cuando sólo era deseo o curiosidad. Las tímidas olas golpeaban tenazmente el mohoso de piedra, gimiendo en cada estocada, como sus pensamientos en su cabeza. El viento penetraba como manos furtivas a través de la falda, alcanzando y regocijándose con sus glúteos. Desde el otro lado, un niño caminaba por el borde de la explanada de la mano de su madre. Se detuvo y señalándo el cauce del agua, dijo: - ¡Mirá mamá cuántas burbujas hay ahí!

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27 comentarios:

Patricia dijo...

En un mundo en que todo el mundo oculta algo, quien no tiene nada que esconder es quien se lleva todas las miradas. Especialmente, las de los opresores, que se sienten desafiados por la naturaleza de la libertad.

¡Besos!

Rob K dijo...

"Nunca hablaba de amor cuando sólo era deseo o curiosidad."

Una mujer sin duda valiente, pero pocos son los que resisten enfrentarse a esas verdades sobrias, prefieren una dulce mentira.

Bellísimo texto, una vez más.

Horacio dijo...

Qué decirte. Muy buen texto. Me gustó mucho eso de " Hay que saber perder para entender en qué se puede ganar."

Beso grande

Felis Nasal dijo...

Muchas burbujas diciendo adiós...

Ceci dijo...

Guapa, pásate por mi blog, hay un regalito para tí ;)

Manolo Jiménez dijo...

No hay victoria ni derrota aún haciendo tantas burbujas.

Esto no es una competición, es un breve paseo.

Abrazos.

Epístola Gutierrez dijo...

Muy buen texto, muy buenos sus pensamientos. Y el cierre me puso una sonrisa.
Gracias por compartirlo, me ha encantado.
Un beso.

cleopatra dijo...

Antes que nada, les digo, que si no contesté sus comentarios antes, es porque mi computadora casera, caputó, así que lo hago ahora y lo voy a seguir haciendo hasta que la resuciten, desde el trabajo.

Pst...sí, desde el trabajo...¿Pero miren que trabajo eh? :)

Abrazos a todos.

cleopatra dijo...

Patrix...eso es verdad, pero me parece igual, que esta tal Verónica, se excede pensando que la desean por su sabiduría.

A mí, pese a que comparto todo lo demás, nunca pero nunca se me hubiera ocurrido que me desean por "mi sabiduria"...que se yo...cuanto más tonta, mejor jaja.

Un beso ¿Qué tal la huelga?

cleopatra dijo...

Querido Rob...¿Una mujer valiente o sincera?

No hay que adornar de más...¡es tan lindo que las cosas sucedan sin mayores expectativas que las suceden!

Te beso y te abrazo

cleopatra dijo...

Gracias Horacio...esa cosa de prueba y error ¿no?

Beso morocho

cleopatra dijo...

Felis queridísimo...de eso se trata la historia de Verónica: burbújas del adiós, existencia y la sensación de poco vuelo en los demás.

Algunas cosas comparto, (o muchas) sobre todo en esta sociedad.

Te re besooooo

cleopatra dijo...

Ceci....ahí voy. Ya lo ví, te reagradezco, pero no pude postearte desde mi casa por lo que dije antes.

Me lo traigo y lo pongo en el costadito derecho :)

Miles de gracias de nuevo.

Abrazos

cleopatra dijo...

Es que Manolo...Verónica no habla de victorias ni derrotas, las detesta así como a los que se suman a señalarlas.

La existencia y el ser, es otra cosa y ella optó por el adiós.

Un beso poeta

cleopatra dijo...

Epístola...gracias.

En definitiva lo que deseamos, (y estoy segura que todos) es que lo que escribimos -guste o no- nos deje algo ¿no?

Te debo visitas a tu estupendo blog.

Un abrazo

Anónimo dijo...

V de Victoria y también de Venus (otra Cleopatra) Venus de las pieles, voluptuosa, despiadada y hambrienta de nuevos adoradores.
wanted

Mel Blanc dijo...

Estos temas de la guerra de los sexos siempre son complejos, y siempre quedan heridos. Ultimamente vengo escuchando cada vez más la ya remanida letanía mujeril sobre que "ya no quedan hombres" o cosas mucho peores. Bueno, hombres quedan, pero por ahí no aciertan el objetivo, y orientan su mirada hacia la presa que justamente no es la indicada, y se dan de bruces contra la dura realidad, jeje. El tema es que mientras la mujer deseada goza de su suerte y se divierte con "la inocencia hasta rudimentaria" de las estrategias de levante, otras padecen el efecto dominó de la frustración de estos pobres tipos, que a la próxima candidata le pasan la factura de su fracaso anterior (no sé si se entendió todo esto, pero para mí quedó de pelos). Otro sí digo: para mí, que soy el que siempre se sienta atrás en el aula y muy mal pensado, el exceso de burbujas en el agua casi siempre implica algo que es frecuente, pero que no queda bien. Besos!

cleopatra dijo...

Anónimo...

Paso, de verdad, no sin antes decirte que Venus (mitología romana) es Afrodita en la mitología griega.

cleopatra dijo...

Querido Mel, qué alegría me da que hayas comentado, en serio :).

Ahora paso a responderte ¿si?

Creo que hay hombres, y, muchos, son encantadores. Esa negación es para un análisis freudiano me parece, porque si no existen los hombres, no hay miembro masculino...ese que tanto las mujeres deseamos jaja.

Lo único que digo es que ustedes hablan de más, pronuncian palabras que no son sentidas. Creo que cada palabra tiene su propio y único valor, el real...después ese ejercicio de llamar a las cosas con nombres que no son, ilusionan a algunas mujeres, menos a Verónica, obvio, porque siempre los ve venir (bah...los veía venir)jeje

OTRO OTRO SÍ DIGO: ¿Qué está mal y qué está bien?

Te beso y te abrazo.

Yoni Bigud dijo...

Me gustó la frase sobre el amor, el deseo y la curiosidad. Saber diferenciar esas cosas también es una forma de caminar hacia una victoria.

Un saludo.

diosesargentino JULIANO dijo...

¿qué había en ese deseo apagado, en ese amor oculto?. hermoso post

DeB dijo...

Una cruda imagen se convierte en historia en tus palabras C. Me encontré a mí misma leyendo, intrigada por saber más de esa mujer,a quien desconocía. Hermoso relato. :))

un beso **

cleopatra dijo...

Gracias Yoni...eso quería decir mi protagonista de la historia.

La honestidad siempre y más en los sentimientos.

Te beso

cleopatra dijo...

Juliano...no se, lástima que no se le puede preguntar a ella.

(Tal vez la acompañaba la decepción)

Parece una mujer que dejo de creer ¿no?

Un abrazo

cleopatra dijo...

Querida DeB...es que esa mujer era muy intrigante, pero creo que lo era por su nihilismo...

Te beso

Buscador de buscadores dijo...

Hasta la naturaleza se turbaba en su presencia, pero sólo en su mente.

Olas como pensamientos, visibles sólo para el niño las primeras.

Hermoso.

Besos.

cleopatra dijo...

Buscador...puede ser en su mente o no.

Y el niño vio alguna esencia.

Te beso