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12 de abril de 2010

dos

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máscara de sal dentro de nuestra ausencia fluye en mares desconocidos hecha a medida de tristezas olvidadas diagramada en un tiempo sin final vamos lejos de cualquier absurdo sintiendo que nuestra locura es tan fiel a mi esencia a tu olvido mordemos las almohadas que supuran sudor somos naúfragos de obviedades y me excita tu amor tan perpicaz, tan glorioso máscaras de miel dentro de nuestros brazos lejos de los infortunios que se hospedaron antes siempre mi sexo con el corazón dentro de tu cuerpo y fluye la sangre que derrama bilis en pulsiones somos anárquicamente un todo que pulula cada día por no desvanecerse por no emancipar la razón de la precariedad del gentío para alojarnos en alguna promesa que tal vez incumpliremos .

8 de abril de 2010

niño

“El hombre es el ser supremo para el hombre”. Karl Marx
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Nunca podrás ocultar el sol con tu pulgar. Tampoco lograrás que el cielo deje de estar gris, o el rocío no te moje, o la noche sea más corta. Todo tiene su compás de espera, como el trigo para el pan. Todo debés aprenderlo porque así se empieza a vivir, entendiendo que hay cosas que no se pueden cambiar porque el mundo gira siempre en el mismo sentido. Que la luna no convierte en plata los ríos ni el mar, solamente les presta su luz para que los navegantes se sientan acompañados. Que en la orilla el agua que acaricia tus pies no se va para no volver, que siempre regresa, sólo que hay que aprender a saber esperar. Que los pájaros que apretás en tu mano tienen mucho miedo si no los dejas volar, como vos cuando nadie te abraza. Que el viento trae olores y voces de otros tiempos y otros lugares y conviene escucharlo silbar. Que nunca podrás conocer todo. Que tampoco nadie te responderá tus inmensas preguntas siempre con sabiduría, porque lo aprendido, la más de las veces, es un efímero espejismo. Que por momentos tendrás que ir a tientas, pero asegurate de que la rosa de tus vientos te indique el menos doloroso de los caminos. Y si es más largo, mejor, porque te vas a acomodar más despacito a los cambios que van a venir. Sonreí siempre. Tratá de estar con personas que tengan algo claro los sentimientos y el pensamiento. Si podés, alejate de los seres confusos, porque nada de lo que digan, hagan o callen servirá para remontar el vuelo de tus sueños. Abrigate solamente si tenés frío. Extendé tus manos para que las acaricien sólo si lo necesitas. Y no te peines si no querés, que la vida es mucho más que reglas sociales. Alimentá tu corazón con ternura. Defendete. Se fiel a ti mismo y huye estrepitosamente de toda dominación. Nunca dejes de mirar el cielo y contar sus estrellas. Tampoco pierdas el asombro de descubrir lo bello y triste que se esconde en todo amor. Aceptá las penas y las ausencias como compañeras ocasionales porque en ciertos momentos son más ciertas que cualquier ilusión. A veces deberás decir adiós, avanzar o retroceder, ir hacia alguien o acompañar. Tratá de abrazar los retos con el menor miedo posible. Ojalá sepas siempre cuáles son tus deseos e ideas para poder soñar. Intentá ser firme con tus convicciones y, dentro de lo posible, que ellas no te abandonen. Buscá la solidaridad y viví sin retórica ni orgullo. No interpretés ni juzgués a los demás, pediles que sean transparentes. Yo te deseo que en cada aliento encuentres, siempre, algo de felicidad.
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3 de abril de 2010

momento

“lo que fuiste no volverá a suceder” Bukowski
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Quiero que te desnudes lejos de las luces de este atardecer y muy cerca de mi alma, quiero que no haya nada entre nosotros que impida ver las transformaciones de nuestras miradas. Trata de hablar sin pensar. Quiero que me cuentes de tus verdades pequeñas y de tus ansias, quiero oler el perfume a tabaco de tus manos. Quiero que mientras te ríes llames a la brisa que me despeina y que olfatees las huellas que dejaste atrás. Quiero que bailes como esas hojas que se precipitan a la acera, pero antes, mucho antes de que yazcan contra las baldosas tras el último aliento. Quiero que tu tequila no quede a mitad de camino y que este crepúsculo nos deje en paz. Quiero que tu voz cante palabras de un mundo mejor, mientras las luces del alumbrado se insuflan. Quiero no tener frío y que me regales ese collar que cuelga de tu cuello. Yo te ofrezco el mío que me obsequiaron hace poco menos de un año. Quiero que me escuches para creerme, porque de otra manera es inútil. Quiero que alguna confianza nacida de este momento entre las confesiones, arrullen los últimos estertores de los que ya se van con su lucha a otra parte. Quiero que sepas que si la noche es magnífica es por nosotros, por la valentía de ser corpóreos aunque sea por esta vez. Quiero mucho de amnesia y de arrojo. Quiero saber lo que es estar a tu lado en este compás de tiempo. Quiero tragos de alegría ante tanto desencanto para poder guardar el rescate de este próximo olvido.
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29 de marzo de 2010

luna

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Estoy sentada en el suelo. Sucumbo a las plantas, me dejo enmarañar por ellas de espaldas al balcón. Veo a mi izquierda la luna, redonda, plateada hundiéndose en el río. Un río que parece un mar y que lo imita. Estoy tranquila hurgueteando lo que queda de un cordón de mi zapatilla y juego a que no soy más que un simple decorado dentro de esta sala, pero es imposible, mi corazón me marca un ritmo pausado e inusitado. La luna hace el amor con el agua, la siento gemir tanto como yo cuando me hundo en el placer y veo sus ramblas, las mismas que Sabina cantó. Está engarzada en el cielo, en el mismo lugar en donde le sostienen su esqueleto y la amo porque me fue ofrendada varias veces. La sindico como mía. La perfumo y la peino. La acaricio así a tanta distancia. La cuido. Ella me ha hablado de la súplica que García Lorca le infería tras la llegada de los gitanos. Ella me ha contado los senderos que alumbró a caminantes. Ella me habló de la urgencia de dejar de alumbrar ante la salida del sol. Me derramo en el piso tras una música de guitarra que viene de la habitación contigua, tras unos compases que me requieren en toda su magnitud, en toda su danza. Todo lo demás está en calma y soy yo la que sonrío casi imperceptiblemente por la ternura que crepita en la noche. Desde algún lugar llegan deseos imperecederos de una noche plácida y me despido de ella hasta mañana en que proféticamente vendrá a buscarme para contarme más hazañas, todas esas que la honran y que la hacen entrañable.
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26 de marzo de 2010

dedicatoria

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Éste es el hombre que está a mi lado, que engalana mis días y mis noches. Que sabe mirarme. Que lucha a brazo partido contra la pobreza y la exclusión, por la memoria, la justicia y la verdad. Éste es el hombre que une su tragedia a las mías e inventa desde un pentagrama varias maneras de ilusionarnos. Y lo logra. Éste es el hombre que abriga mi alma a veces desollada, a veces esperanzada. A éste hombre le rindo un pequeñísimo reconocimiento, deslizándole ésta canción, sólo porque lo quiero, lo quiero, lo quiero...:
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24 de marzo de 2010

cansada

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Eso, estoy cansada. Llegué hace poco de la Plaza y sigo preguntándome dónde estuvieron, cuánto sufrieron, si algo los ilusionó, si en algún momento por alguna rendija vieron la luz, si se esperanzaron. Mucho espanto y sin polvo para barrer. No creo que estén en todos nosotros como dijo Hebe. No, no están. Apenas podemos recrearlos desde fotografías y anécdotas repetidas que seguramente le contaré con la mayor de las alegrías a mi hijo...porque cuando se recuerda, nos transportamos a la vida, la de ellos, la que fue y por un ratito nos engañamos. La memoria es importante, es indispensable, pero a veces quiero dormir para invocar el olvido por un tiempo. Estoy cansada, no tengo nada para decir, para transmitir ni para soñar. Les dejo el enlace de otro blog que alguna vez clausuré por esa maldita costumbre de no atarme a nada y que es el original del actual Voluptuosos Interiores, lo anexo a mi perfil y también lo verán acá al costadito derecho. Se llama igual, pero no soy aquella. Quizás por suerte. Abrazos a todos
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