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5 de mayo de 2010

lastre

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Qué bien hace dejar el lastre Coma (,) ese que se pergeñó detrás de una afirmación culpógena dos puntos (:) Abro comillas (“) Me cerraste la puerta en la cara Cierro comillas (”) Coma (,) cuando no hubo puerta ni siquiera cara Puntos suspensivos (…) pero bueno Coma (,) es una forma eufemística Coma (,) metafórica Abro guión (–) me quedo con eufemística Cierro guión (-) de expresar alguna sorpresa ante algo inesperado. Y como hoy estoy diletante Coma (,) ah me olvidaba Signo de admiración (¡) también me preguntó a qué me refería utilizando esa palabra Abro comillas (“) tan de moda Cierro comillas (”) . Sí Coma (,) sí Coma (,) no se horroricen Puntos suspensivos (…) sostuvo que era una palabra de moda Coma (,) y es por eso que aprovecho para dar su significado Dos puntos (:) Comillas (“) Dícese de la persona que practica una ciencia o un arte sin tener capacidad, ni conocimientos suficientes. Cierro comillas (“) Punto (.) Abro signo de admiración (¡) Qué bien hace dejar el lastre cuando es un impedimento para llevar algo a buen término Cierro signo de admiración (!) sobre todo si se trata de un aprendiz Coma (,) catárquico Coma (,) y chismoso. Y a mí me gusta jugar con las palabras Coma (,) con sus significados Puntos suspensivos (…) como si se tratara de una partida de ajedrez Coma (,) para observar cuánta lógica en el desenvolvimiento humano tenemos Coma (,) y resulta que Coma, a sabiendas Coma, invado el campo contrario esperando que hagan tablas Coma (,) y en el mejor de los casos Coma (,) algún jaque mate para aplaudir y admirar al contrincante Punto (.) Pero no es así Punto (.) Muy por el contrario Coma (,) la escena es de una triste melancolía que demuestra que puestos a engrandecernos Coma (,) nos minimizamos Punto (.) En fin Puntos suspensivos (…) una verdadera pena para la humanidad Punto final (.)
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2 de mayo de 2010

chiste

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Me pregunto si podré volver a sonreír. Toda mi vida tuve una risa sumamente estridente que se disparaba ante el menor chiste. Nunca pude contener una carcajada frente a una situación que me resultara graciosa o simplemente anormal. Recuerdo el velorio de mi tía Elvira. Juan se acercó y me dijo, con tono grave:- ¿Qué hubiera pasado si la tía se hubiese parado en una pata?- ¿Qué?- dije yo extrañadísima- El pato se hubiera quedado viudo. Las lágrimas corrían por mis mejillas y mi boca emitía un sonido entrecortado que no se si puede llamársele risa. Me acerqué al cajón intentando sofocar mi risa con la visión de aquel cadáver yerto acostado en ese enorme féretro de roble. Era realmente gorda. Juan se acercó sigilosamente y me susurró al oído:- ¿Sabés que dicen que un tipo organizó una expedición para buscar el ombligo de la tía y nunca más volvió? Nuestra vieja no nos habló en un mes. Estaba ofendidísima por lo que habíamos hecho en el velorio de su hermana. Me acuerdo que me estaba retando por el escándalo que había hecho al reírme tanto, mientras Juan me decía:- Tiene razón negra, ¡no viste la cara que puso la tía!, estaba enojadísima Y la vieja nos echó de la cochería, o como le decía Juan, "El salón de la gran fiesta". Parece mentira que el homenajeado hoy seas vos hermano. Me levanto y voy hasta el cajón. Al lado del de la tía es un escarbadiente. Juan siempre fue muy flaco. Él decía que era por tanta actividad física, y las sonrisas de sus novias lo confirmaban. Siempre estaba contento, hasta en este momento, pálido y acostado en el jonca, una sonrisa le cubría el rostro. Si se ponía serio era por algo muy importante, como las charlas de política, o porque te estaba por hacer una joda. Me acuerdo que lo único que lo hacía embroncarse era que lo cargaran con su forma de cantar. Juan cantaba pésimo, su voz era excesivamente grave y desafinaba un montón. Pero le encantaba. Me acuerdo que siempre cantaba la misma canción. Dibujaba una sonrisa entre melancólica y ridículamente seductora y canturreaba chick to chick de Sinatra. Mientras su voz resuena en mis oídos levanto la vista y me cruzo con un espejo. Tengo una gran sonrisa. Me alejo del cajón silbando la melodía que juguetea en mi cabeza y me voy hacia el rincón donde está mi hijo. Le voy a contar el chiste del pato.
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23 de abril de 2010

nosotros

"...amo como ama el amor..." Fernando Pessoa
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¿Sabés? Hoy estoy monocromática y sin estilo ni para pensar. Los rayos cuelgan de todos los alambres que tanto emparchamos. Me gusta verte percibiendo el poema que mis ojos te descubren. Somos un ensamble de terceto benefactor para construir, para gozar, para ir peldaño tras peldaño unidos entre incertidumbres y preguntas. Huelo tu piel y respiro por los poros hacia adentro, hasta el tuétano de tu existencia. Dejo mi follaje moreno sobre tu espalda para que nos hablemos desde la raíz de los deseos. Busco tu cuello para que me mimes, para que me beses, para que quiebres mi cintura en tus brazos. Y suelto todos mis pájaros a volar porque me gustan tus pisadas, tu ternura, tu manera viril de no quejarte. ¿Sabés? Me gusta mirarte cuando no me ves, cuando nuestro fruto maduro de meses se ríe acompasando tus cantos, tus brebajes de miel, tus luchas empecinadas. Todo tiene aires de buenaventura pero tengo un dolor que me hurga las entrañas y es la manera complicada de mirar, la manera extraviada de querer creer en un país sin tanto duelo, sin tanta hipocresía, sin tanto enfrentamiento. ¿Sabés? Me dijeron que la policía macrista en cualquier momento entra a los palos, porque con eso se retroalimentan, se masturban, se excitan. Y nosotros dos seguiremos hombro a hombro yendo a repudiar lo aberrante, lo que excede –por opuesto- al sentido común, lo que ultraja a toda nuestra sociedad. ¿Sabés? Vos y yo estamos unidos también por el mismo desencanto, ese que intentás alejar con tus manos revoloteando entre nota y nota, ese que intento olvidar entre agobios cotidianos que me hacen escribir a modo de confesión. Es bueno tenerte, muy bueno. Pero también es bueno mirarnos en el contrapelo de la derecha, para huir y siempre por calles colaterales, esas, las de la libertad. ¿Sabés? Me dijeron que la manifestación del Jueves que viene huele a turbio, huele a grupos infames que se van a colar para autogestionar cualquier óbito presidencial. Y vuelve el miedo, el otrora miedo con otra fisonomía, con otros discursos, urdiendo el mismo fin. Pero ¿Sabés? Acamparé toda mi pobre templanza a la vera de tus máximas ilusiones, como siempre.
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16 de abril de 2010

hoy

Fotografía: Abel Sberna
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Hoy estoy triste. Estuve en la movilización y no tuve tope en el recuerdo de las veces que salí a la calle a defender lo que creo correcto. Me acuerdo de mi abuela y sus tres hijos desaparecidos de los que recuperó uno, mi padre, y de cuando se vestía para ir a Plaza de Mayo todos los Jueves. Siempre fue parsimoniosa, pero esos días lo era más, como queriendo hacer un ritual a tanta desesperación encubierta. Yo era chica, muy chica y tengo en mi mente pantallazos de cuando me llevaba. Recuerdo el frío, las calles desoladas y mi abuela diciéndome: una vuelta más y nos vamos, una vuelta más y nos vamos, una vuelta más y nos vamos, una vuelta más y... Hoy estoy triste porque viendo a mi hijo dormir, entono a vuelta de presagio, una canción de Spinetta: "...Se ríe el niño dormido/quizás se sienta gorrión otra vez/ jugueteando inquieto en los jardines de un lugar/ que jamás despierto encontrará..." y temo que sea cierto.
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12 de abril de 2010

dos

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máscara de sal dentro de nuestra ausencia fluye en mares desconocidos hecha a medida de tristezas olvidadas diagramada en un tiempo sin final vamos lejos de cualquier absurdo sintiendo que nuestra locura es tan fiel a mi esencia a tu olvido mordemos las almohadas que supuran sudor somos naúfragos de obviedades y me excita tu amor tan perpicaz, tan glorioso máscaras de miel dentro de nuestros brazos lejos de los infortunios que se hospedaron antes siempre mi sexo con el corazón dentro de tu cuerpo y fluye la sangre que derrama bilis en pulsiones somos anárquicamente un todo que pulula cada día por no desvanecerse por no emancipar la razón de la precariedad del gentío para alojarnos en alguna promesa que tal vez incumpliremos .

8 de abril de 2010

niño

“El hombre es el ser supremo para el hombre”. Karl Marx
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Nunca podrás ocultar el sol con tu pulgar. Tampoco lograrás que el cielo deje de estar gris, o el rocío no te moje, o la noche sea más corta. Todo tiene su compás de espera, como el trigo para el pan. Todo debés aprenderlo porque así se empieza a vivir, entendiendo que hay cosas que no se pueden cambiar porque el mundo gira siempre en el mismo sentido. Que la luna no convierte en plata los ríos ni el mar, solamente les presta su luz para que los navegantes se sientan acompañados. Que en la orilla el agua que acaricia tus pies no se va para no volver, que siempre regresa, sólo que hay que aprender a saber esperar. Que los pájaros que apretás en tu mano tienen mucho miedo si no los dejas volar, como vos cuando nadie te abraza. Que el viento trae olores y voces de otros tiempos y otros lugares y conviene escucharlo silbar. Que nunca podrás conocer todo. Que tampoco nadie te responderá tus inmensas preguntas siempre con sabiduría, porque lo aprendido, la más de las veces, es un efímero espejismo. Que por momentos tendrás que ir a tientas, pero asegurate de que la rosa de tus vientos te indique el menos doloroso de los caminos. Y si es más largo, mejor, porque te vas a acomodar más despacito a los cambios que van a venir. Sonreí siempre. Tratá de estar con personas que tengan algo claro los sentimientos y el pensamiento. Si podés, alejate de los seres confusos, porque nada de lo que digan, hagan o callen servirá para remontar el vuelo de tus sueños. Abrigate solamente si tenés frío. Extendé tus manos para que las acaricien sólo si lo necesitas. Y no te peines si no querés, que la vida es mucho más que reglas sociales. Alimentá tu corazón con ternura. Defendete. Se fiel a ti mismo y huye estrepitosamente de toda dominación. Nunca dejes de mirar el cielo y contar sus estrellas. Tampoco pierdas el asombro de descubrir lo bello y triste que se esconde en todo amor. Aceptá las penas y las ausencias como compañeras ocasionales porque en ciertos momentos son más ciertas que cualquier ilusión. A veces deberás decir adiós, avanzar o retroceder, ir hacia alguien o acompañar. Tratá de abrazar los retos con el menor miedo posible. Ojalá sepas siempre cuáles son tus deseos e ideas para poder soñar. Intentá ser firme con tus convicciones y, dentro de lo posible, que ellas no te abandonen. Buscá la solidaridad y viví sin retórica ni orgullo. No interpretés ni juzgués a los demás, pediles que sean transparentes. Yo te deseo que en cada aliento encuentres, siempre, algo de felicidad.
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