.
¿Y dónde se encuentra la noche que traza un manto negro perceptible y final sin conmoverse de los que la cruzamos?
La luz no puede perforar ese jubón de terciopelo. Vamos andando mientras se descuelgan tapices de todas las horas y todas las estaciones, para entrar a jugar malabares juiciosos.
(Y es allí donde la vida cuece en una enorme olla todo lo que se nos escatima)
Se revuelve nuestro universo
Este mundo da pasos de baile mientras se divierte en mostrar la cara oculta a la luna. Caen los telones nocturnos y en sus caprichos nos alcanza en bandeja el tiempo que nos queda a cada uno. Vamos siempre en procesión, extenuados, precipitados, esperanzados, adoleciendo, prometiéndonos nacer novos: Pero no podemos.
Y cuando cruzamos conmovidos por el final perceptible del negro manto ¿Dónde nos encontramos?
.





