Seguidores

29 de mayo de 2011

sin


.
Cuesta volver cuando el mundo está allá afuera, cuando todo lo que diga no deja de ser anecdótico y simple. Ayer pensaba que tengo poco por decir. La fuente inagotable tal vez se parezca a un aljibe seco y chirrioso. Y resulta que me envidio a mi misma por lo que escribí en otras épocas en donde armaba mundos que palpitaban en el medio del pecho. Es casi media noche de un Domingo frío que me señala otra semana de obligaciones y entuertos, de momentos felices y otros tal vez, no tanto. Pero esto que escribo es para no abandonar tantas letras surcadas y hermanadas por deseos, por historias inconclusas y otras irremediablemente olvidadas. Es posible que alguna vez dispare a la sien de cada uno que tiene la bonomía de leérme, para contar historias, para acariciar pensamientos, para abarcar algo de la vorágine del lenguaje, pero no es hoy. Definitivamente no es hoy.

Abrazos a todos mis amigos que saben de la brisa en vez del viento y del naufragio.
.


9 de abril de 2011

inocente


.

Enmarañado en su cotidianeidad. Lleva dentro de sus manos la fuente de toda inspiración quitada a los dioses y hace malabarismos dentro de sonidos y silencios. Es irrefutable su inmensa ternura. Son placenteros sus acentos de combate vital, ese tan cercano que roza el corazón. Vibran sus cuerdas de deseos como un violín, como una breve pero intensa sinfonía. Erdosain lo inspira vaya a saber dónde.

 
* “Puede ser que no aprendí a elegir en que planeta termine parado…”


Enmarañado ante el almizcle de soledades. Ese es su presente. Lo acompaña siempre una cola de cometa que irradia lo corto de toda noche y juega a las sombras cuando desaparecen. Su irreverencia ante lo injusto, esquina en cada vértice y en cada giro, como una danza sin crear, sin haber sido inventada.


* “Una señal que amplifica universos no muere en la resignación…”

 
Desbrozado. Ese será su destino, su posta, su designio.

.

 
* “Hielo dentro” – A. M.

Música: “Afiches – Goyeneche”

25 de marzo de 2011

mundos


.
Alejandro Dolina me enseñó (claro que él no tiene ni idea que lo ha hecho) la existencia de dos grandes mundos que cohabitan sin atropellarse pese a su antagonismo. Siempre habló de los hombres sensibles que habitan el barrio de Flores, y yo creo que ese terruño es todos los terruños en donde las personas nacen, respiran y sueñan inacabablemente. Pero así como hay medicinas almísticas inventadas ante tanta crueldad diaria, los refutadotes de leyendas nacieron para opacar los deseos y la alegría amenazando siempre desde la oscuridad de su pragmatismo vulgar, con desmoronar el encantamiento que producen los sueños que deseamos encontrar y que se encuentran por la simple necesidad permanente de vendernos vidas mejores. En mi existir he vendido y he comprado otros mundos cantados al oído de quien quiera escucharme y escuchar, con la sola condición de que me crean sin ningún atisbo de duda, como lo suelo hacer yo; porque los hombres sensibles suelen venderse ilusiones para compartir, para continuar con enormes ganas, pese a que los refutadores de leyendas imprimen en los diarios de todos los días, la tertulia de cualquier desgracia por nimia que sea. Lo que no saben, por suerte, es que los hombres y mujeres sensibles, nacen y mueren en la misma noche, reinventándose siempre y bajo el mismo lema: la no contradicción de las luchas improbables, esas que al caer el sol, encienden las luces del alma y mediando una complicidad mentida, entregan el placer de los versos, de las risas, de la locura. Ningún refutador de leyendas puede acercar ni su aliento, a las madrugadas que se visten de quimeras y de encantamiento Y así, noche a noche, las razones de la sola razón de estar vivo, los une, los confraterniza y les miente fatalmente, los hermana y los hace elegirse más allá de las muchas o pocas huellas que dejan – mutuamente- en sus corazones.
*
(No es posible respirar sin que el alma del otro sea sensible, sea sincera y hasta eternamente entrañable).
*
Pero, cuando nace el día en el que anochece lo que inventaron de ellos, hacen de cuenta, ante los benditos refutadores que intentan quitarles identidad, que nada es cierto, que fue un sueño nada más y parten los hombres sensibles a tratar de caminar por las aceras, igual que el resto, para guardar sus secretos de cantares y promesas.

Sólo hay una condición que se establece sin decirla entre los hombres sensibles: Que siempre lo serán y nunca-nunca-pero-nunca, dejarán mansillar su honor de encantadores. Los hombres sensibles lo deben ser siempre, y nunca decir palabras de mediodía. Eso sí sería lo imperdonable.
.

15 de marzo de 2011

trampa


.
M. mira mi boca entreabierta. Le devuelvo mi vista a sus ojos. No hace falta hablar ante un cielo glorioso y un sol más que apetecible, pero se que le ronda una profunda indignación y algún –montón – de miedo. F. corre a sus brazos para tocar, así, abruptamente lo que tiene casi vedado: La guitarra. M. se ríe y lo besa y lo acaricia y lo vuelve a besar mientras se enmaraña en sus brazos. Detrás de ellos un mundo indescifrable en donde algunos se arman hasta los dientes para vencer en todo, a costa de detonar nuestro hogar. Revuelvo en mi memoria para detener este momento de placidez dentro de otros de intensidad. Los diarios panfletarios agregan o quitan. Quién lo sabe. Los países más poderosos de la tierra corren en auxilio de un amigo nuclear para que no se desbarate algún futuro plan y atan con alambre los rasgos de una inminente tragedia. M. me abraza en silencio y comienza a cantar “…no mires por favor y no prendas la luz, la imagen te desfiguró…” y el silencio se apoderó de nuestros pensamientos. Cae la noche en un barrio de Buenos Aires. El alumbrado se enciende, mientras acá adentro sellamos con pertinaz obstinación la delicia de los deseos, de la ternura y de los cuentos de había una vez.
.
Música: Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota - "JiJiJi"
.


11 de marzo de 2011

encastre


.

“Miá mamá” me dijo mi hijo frente al televisor que mostraba el azote del océano en Japón. Me acerqué a él para distraerlo, le conté que el mar vuela como lo vio este verano en la playa y sigilosamente obturé el botón de apagado y me puse a jugar con él en el piso. Ay mundo querido ¡Cómo te están doliendo los hedores humanos! Me asusta que vociferes así, que tu queja nos ensordezca hasta el desmayo y la muerte y que no sepamos -por tarde- el exacto origen de la primigenia furia. “Ete va acá”, -Si, le dije con alegría y aplaudí su inteligente encastre. El se rió mucho, de placer. Su entusiasmo era el dínamo en reversa de tanto espanto en una sola jornada. Los colores de las piezas eran tan vibrantes como mi alerta y mi angustia. Hace un tiempo, mundo querido, le dimos nombre a esas marejadas producto de tus terremotos ¿Está bien que los denominemos tsunamis? Me confundo y no se que piezas faltan para terminar con este horroroso juego de no saber en qué te convertirás. “Acá”, -¡Si!, le dije nuevamente porque su dicha era el reverso de mi tristeza. Habíamos terminado con todas las piezas en el lugar indicado y ¿Sabés mundo? Sólo atiné a besarlo, traerlo a mis brazos y enroscarlo con mis extremidades para que ni un poco de aire nos separe, porque si por mí fuera te prometería que aún estamos a tiempo para que sea posible convivir sobre tu lecho redondo, versátil y amorosamente templado.
.

2 de marzo de 2011

música


.
Desde el alba él sobrevoló con pentagramas mi anatomía. Acarició mis curvas y dejó secuelas de corcheas para que se graben a fuego en mi cuerpo. Yo sonreía. Recogió mi cabello en lo alto de mi cabeza y la clave de sol la hizo descansar en mi cuello. Veía el amanecer de todo como si fuera la primera vez, como si desde allí me alejara de todo precipicio, esos que, -a veces- me asolan en la soledad de las noches asoladas. Sus dedos se pintaron de negros y sus caricias entonaban notas. Y yo, erguida sobre un taburete, comencé a despojarme de mi ser, a desdibujarme, a partir hacia un camino inverso. – La música deja sin cuerpo, balbuceaste, y tu creación fue la que me llevó a un viaje eterno, sin posible regreso y sin melancolías. Me habías convertido en una melodía.  En el taburete las marcas de mis pies sudorosos fueron la fiel verdad de mi adiós.
.

20 de febrero de 2011

hombre

Un hombre se enamoró perdidamente de una mujer que expandía su belleza desde una fotografía. Esa misma, que, como imagen, se exhibe en el banner de este blog. La persiguió en toda su extensión, sonrió al verla con su sexo y sus senos al desnudo, abrigando otras zonas que para nuestra cultura de occidente pueden andar despojadas de lienzos. Volvía día tras día a observarla, a mirar dentro de su pecho la franqueza de no estar endemoniada. Pero no pudo conseguirla a su lado. No sabía quien era. Sólo su cuerpo estático de grises, era lo que lo consumía y fue por esa misma razón que para tenerla mucho más cerca, adoptó la misma pose, y se hizo fotografiar para lucir, alguna vez, al lado suyo en alguna exposición de elegidos. Sólo que olvidó los grises y no escatimó en señales de vicios. Quiso poseerla en algo y tal vez lo logró.

Ustedes dirán.


"Tomando sol en la Terraza"- Marcos López

Un aporte de mi amigo Felis Nasal

.