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19 de marzo de 2010

yo

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Hay varias y variadas cosas que en mi vida no hice. No he robado, no he matado, no he engañado si a lealtad nos referimos (adentrarme en la fatua fidelidad como acto posesorio, no estuvo, ni está ni estará en mis planes amorosos) La única fidelidad que puedo rescatar de las ruinas, es aquella que se elige en momentos determinados y no por simple estereotipo convencional. Nunca pretendí ser más de lo que soy. Nunca competí. Nunca jugué con los sentimientos (posiblemente mis compañeros de senderos recorridos hayan creído eso más de una vez). Nunca me envilecí sin motivo. He sido cruel muchas veces, sin jactancias, pero con determinismo. Suelo ir hacia todos los lugares mirando a los ojos y siempre estuve segura de que se gana y se pierde por igual. Jamás he peleado con alguna mujer por un hombre, ni lo haré nunca porque nadie es objeto de nuestros caprichos. Pero hay algo, por sobre todas las cosas que nunca partirá de mí y es traspasar esa línea delgada que separa el deseo de la desesperación, porque si todos los afectos se postularan como desesperantes, seríamos obvias, patéticas, bizarras, tristes y no hay nada peor que una mujer triste que suplica. Para el caso, me quedo en un rincón esperando. Liquido de un saque toda pugna porque no me importa que alguien gane una batalla si yo planeo la guerra. Soy solidaria con las de mi género, tanto, que a veces me duele que me representen tan mal. Me duele y mucho que luzcan la intemperie de la soledad en que habitan. He dicho.
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14 de marzo de 2010

ver

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Para todos los que nos vimos. Para aquellos que aún no saben -por desgracia- lo que es encontrar otra mirada hecha a medida. Para los que dejamos pasar. Para los arrojados. Para los miedosos. Para los que nos abrigamos con recuerdos. Para los que prefieren el olvido. Para los que buscan recetas sin saber que ésto es lo único que existe:
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5 de marzo de 2010

chile

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Era temprano, demasiado, tanto que andaba por la cama. Todo se movió desde la tierra y me sentí caer en un precipicio, o mejor dicho, temí caer sin parar hacia la nada. Se acabaron las creencias de que allá, abajo, en la esquina, a media cuadra, todo era igual que hace un tiempo. Levantar la persiana y no preguntarme si estaría la calle allí, es historia. Ahora no se que es la placidez ni el descanso ni la tierna ensoñación en que me doblegaba sin ningún sigilo. Ahora temo. Ahora lloro. Ahora deambulo con una filosa tristeza. Me tengo a mi misma –pensé- y no alcanza. Me duele la incertidumbre de una guerra sin enemigos versátiles, porque la naturaleza nunca responde de diferente manera. Siempre actúa igual. Si hubo temblor, va a ver más de lo mismo y estoy sentada esperando que vuelva a repetirse. Parsimoniosa y letalmente estoy parada para no morir. Para sentirme. Para tener el arrojo de blasfemar. Ni eso. Tiemblo como la tierra que quiere que la oigamos. Y yo que pensé que era muda, quieta y apacible. Todo es silencio expectante. Y me siento en el piso para no extrañarlo tanto cuando desaparezca.
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21 de febrero de 2010

así

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Estoy serena aprendiendo a mirar lejos. Estoy comprendiendo que un simple momento es eso, que la traza de los sueños está en cada exhalación, que la locura de ser feliz es el traje que mejor nos queda, que lo cotidiano es la mejor resistencia ante un mundo detractor. Estoy suave. Estoy amigada con mi pasado y eso es definitivo. . Creo que no tengo más adioses en mi biblioteca de aprendizaje, porque encontré el puerto.
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14 de febrero de 2010

antivalentín

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Hace un año, por estas fechas, coincidimos con un hombre en un encuentro. Todas las publicidades sobre el amor y las beatificaciones hechas regalo, nos olvidó. Sólo nació un adiós perenne.
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11 de febrero de 2010

sentires

“Las únicas palabras verdaderas son las palabras que se tocan” Burroughs
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Me gusta ir entre el límite del agua y la sal sorbiendo las salivas y regalando elixires. Me gustan los niños que juegan en las plazas. Me gustan los alientos calientes que arrojan en mi boca. Me gustan los adioses sin recriminación. Me gusta la lluvia en los cabellos. Me gusta dormir después de amar. Me gustan las caricias y los abrazos. Me gusta el calor de los cuerpos que se friccionan. Me gustan las faldas sinuosas. Me gusta ser fértil para dar vida. Me gusta la cadencia de los bailes lentos. Me gusta la fruta mordida. Me gustan las miradas intensas. Me gustan las estaciones de trenes. Los pañuelos de tela. Las manos entrecruzadas y mi espalda. Me gusta reir y que me quiebren de un mordisco. Me gustan esas sombras que nos hace luminosos. Me gusta ser hembra. Me gusta haber rescatado todos los números de teléfono sin faltar ninguno. Me gusta decir te amo. Me gusta desear. Me gusta cantar y que me acaricien como a una guitarra. Me gusta recordar y mecerme. Me gustan las voces plácidas. Me gusta dar leche a mi hijo. Me gustan todos los tiempos, los que se quedaron y los que se perdieron. Me gustan las pócimas de miel, los balcones que me llevan al cielo y esta canción:
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2 de febrero de 2010

artaud


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"En todo psiquiatra viviente hay un sórdido y repugnante atavismo que le hace ver en cada artista, en cada genio, a un enemigo.."

"... Los asilos de alienados son refugios de magia negra deliberados y conscientes y el tema no es sólo que los médicos promuevan la magia por sus métodos terapéuticos híbridos y disruptivos sino que la practican. Si no hubieran aparecido los médicos, no hubieran existido los enfermos..."
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